viernes, 10 de marzo de 2017

"Los artistas queremos captar el espíritu del tiempo" - Entrevista a Juega el loco

Tarde caemos en que uno de los discos más interesantes de 2015 lo editó Juega el loco. Canciones cortas y una musicalidad envidiable conforman su primer trabajo titulado Esto no es Juega el loco. Nos visitaron Sato Valiente y Guil Astobiza. La charla y las canciones las pueden escuchar acá.


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Programa N° 592. Que yo haya escuchado Juega el loco cinco años después de darse a conocer es, en cierto modo, imperdonable; sobre todo si tenemos en cuenta que circularon y circulan por espacios comunes a nuestros intereses. Pero a la vez es un guiño de la música. Hay encuentros que se demoran para que el impacto de la escucha sea mayor. Así funciona la cosa: alguien compone, graba y suelta sus canciones, y son ellas las que deciden en qué momento hacer su entrada en la escena de nuestras vidas. Así me sucedió con Juega el loco y no es la primera ni será la última vez que me pase.

El primer recital lo hicieron un 8 de enero de 2012 en una casa de Villa Crespo (¿el Pacha?) con un formato "cómodo" que prescindía de batería. Dieron vueltas por distintos lugares chicos de la ciudad hasta que produjeron los cambios de integrantes que empezaron a difinir la personalidad de la banda. A la guitarra de Sato Valiente, el ukeléctrico de Guil Astobiza y el vibráfono de Martín Sánchez, se sumaron Diego Rodriguez en contrabajo eléctrico y Marina Wilensky en batería, para cristalizar la formación que grabó el único disco que tienen hasta el momento y que, a decir verdad, sorprende por lo afiatado que suena. Tienen un sonido elaborado y fresco, buenas melodías y el canto de Sato goza de una musicalidad envidiable. "La instrumentación le da un color especial; tenemos vibrafono, contrabajo eléctrico, ukelele eléctrico. No tuvimos que buscar el sonido, con la formación el sonido apareció solo", explica Valiente.

La mayoría de las canciones están por debajo de los 2'30'' de duración, excepto Proyecto planta que llega a los 7'. "Estas canciones están compuestas hace bastante, pero en esa época la tendencia que veía en los artistas modernos era de temas muy largos, con un sonido muy cuidado y muy especial. En ese momento se empezó a usar la loopera, entonces para que el loop pueda ser progresivo y después sumarle otras capas, se necesitaba una composición como de diez minutos. Y a mí me embolaba muchísimo eso, el Mi menor de diez minutos. Quizás por oposición a eso a mí me gusta lo que se tiene que decir y nada más. Lo más corto posible".

"A mí me gusta lo que se tiene que decir y nada más. Lo más corto posible" (Sato Valiente)

Se percibe en la banda una constante que los lleva como un péndulo de una punta a otra, tanto en las decisiones musicales como en las respuestas que dan durante la entrevista. Por ejemplo, cuando hablan de la importancia del humor en las canciones del álbum, pero advierten que el próximo disco no tendrá nada de humor; o cuando cantan dos temas bellísimos aún inéditos y en uno dicen: "El que mata a Colt / muere a Colt", para luego en el otro afirmar: "La venganza no es buena para nadie"; o cuando en un disco de canciones cortas, la única que está por encima de los tres minutos y medio dura siete minutos. Ese vaivén, esa manera de desmarcarse de sí mismos que se evidencia también en  el título del disco (¡Esto no es Juega el loco!), los ubica en una zona lindante a lo misterioso que le hace bien a las canciones y a la obra. Juegan como locos, claro, y se celebra aún cuando por momentos sea dificultoso para quién entrevista.

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Todas las canciones del disco pertencen a Sato. Hacia el final se generó el siguiente diálogo a propósito de las melodías que vale la pena leer.

- ¿De dónde vienen las melodías?

- Generalmente salen de una secuencia de acordes que es donde se paran las melodías. Arriba de eso uno tira o zappa melodías, se suceden solas. Lo más difícil es generar un lugar donde esas melodías puedan explayarse.

- ¿No te sucede ir caminando por la calle y que se te aparezcan? Me refiero al momento de iluminación...

- No, en mi caso no. Lo que pasa es que yo escucho una melodía que me gusta y analíticamente sé cómo es la melodía, sé todo.

- Y sabés hacia dónde la querés llevar...

- Claro. Hacia donde la voy a manipular en ese acto que vulgarmente se denomina composición. Uno manipula esa melodía para que esté dentro de un contexto que la justifique. Justamente con esto de la inspiración o iluminación yo tengo una gran controversia. Antes del Humanismo, se creía que Dios te iluminaba, porque ¿quién te va a iluminar sino Dios? Entonces, uno fluía en su arte expresando lo que Dios quería expresar, uno era un canal a través del cuál Dios se expresaba. El Humanismo tira eso por la borda, dice "no, el humano quiere decir algo y lo dice'. No niegan a Dios, pero lo dice el humano. Y la inspiración es un concepto que viene antes del Humanismo, "yo no tengo nada que decir, soy un canal, un pararrayos de Dios por el cuál Dios se expresa", como si no existiera una técnica, dedos...

- Acordes, estructuras...

- Claro, como si fuese una cosa divina y mágica. Yo discrepo mucho con eso.

"No me gusta la idea de que uno no decide lo que hace, como que la canción me salió así. La mayoría de los compositores (no sé si la mayoría, especulo) te salen con que la canción les salió así" (Sato Valiente)

- ¿La idea del artista como antena no te gusta?

- ¿Como antena de qué?

- Existen los artistas antenas, los que canalizan ciertas energías sociales, el famoso inconsciente colectivo que no es Dios, pero hay algo que está en el aire y hay tipos que pueden canalizarlo.

- Si, pero eso tiene que ver con que esa persona sabe hacer eso, no es que no sabe hacerlo y de pronto fue tocado por algo. El inconsciente colectivo es el zeitgeist, ¿no? El espíritu del tiempo. Los artistas lo que queremos es captar el espíritu del tiempo. Algunos lo saben hacer y otros no, ni se plantean eso. Justamente estoy escuchando el disco nuevo de Charly y él capta un poco el espíritu del tiempo en sus discos y lo mezcla con su espíritu del tiempo que es personal.

- ¿Es un norte para un artista captar el espíritu del tiempo?

- Lo que para uno es el espíritu del tiempo, lo que uno interpreta por eso. Pero no me gusta la idea de que uno no decide lo que hace, como que la canción me salió así. La mayoría de los compositores (no sé si la mayoría, especulo) te salen con que la canción les salió así...

- Como si uno no tuviera poder de decisión sobre lo que hace...

- Claro, como si uno no pudiese cambiarlo, ¿no? Como si uno no pudiese decir "este acorde en vez de menor, mayor". Yo polemizo con eso.

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La entrevista con Juega el loco acá.

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El humor. "Nos han dicho alguna vez: 'Ustedes hacen temas en joda'. A mí me afectó eso, realmente. Pero yo pienso el humor como algo de todos los días. No buscamos que haya humor en lo que hacemos, volcamos algo que ya tenemos en la obra. El próximo disco no creo que tenga nada de humor, no viene por ahí. Cuando uno empieza a tocar sus canciones y a enfrentarse con la mirada de los demás y de uno mismo, es una desnudez muy difícil. Hay gente que no puede cantar en público por fobia. Al principio, cuando empezás a hacer las primeras canciones, te refugiás un poco en eso, en un chistecito, en el humor. Esto lo pienso ahora, uno no es conciente en el momento. Pero eso genera empatía. Yo supongo que por eso está ese toque de humor".

El humor II. "El humor quita solemnidad. Yo he escuchado muchas músicas que están buenas y que son re interesantes desde lo musical, pero tienen esa cosa solemene que provoca cierta distancia. Tratamos de no caer es eso, aunque podemos caer en todas (risas)".

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