jueves, 12 de diciembre de 2013

"¿Y yo estaba adónde? " - Entrevista con Hernán (poeta) para descargar



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El sábado pasado nos visitó Hernán, el poeta que en los 90s, después de editar fanzines, decidió publicar sus propios versos de manera independiente y que en el 95´ empezó a formar parte de Los Verbonautas. Es también quién escribió letras de canciones que fueron musicalizadas por Ariel Minimal y el que aglutinó a una buena cantidad de personas ligadas a la poesía, la canción y la pintura en una extraordinaria experiencia llamada Poemas, canciones & pinturas por la que pasaron Osvaldo Vigna, Vicente Luy, Pipo Lernoud, Florencia Ruiz, Juan Ravioli, Flopa, Minimal, etc etc. Pero sobre todo ha sido y es un incansable difusor de su poesía y la de sus amigos.

Acaba de editar un nuevo libro que se llama Bicho. A continuación dejamos la entrevista completa para descargar y algunos fragmentos por escrito de la charla.
Para descargar la entrevista clickeá ACÁ

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Sus 20 años con la poesía:

"Yo había empezado a editar un fanzine a los 17 años con mi amigo Ariel. Fueron mis primeras experiencias en editar. Ir a Máquinas, una fotoduplicadora de la calle Paraná, pasando Corriente, y encontrarme con Patricia (Pietrafesa), que hacía el fanzine Resistencia en aquella época, que era la época del Parakultural. Ahí lo conocimos a Ral Veroni en una muestra de artistas por fotocopia en el Recoleta, en el 88. Ral hacía algo parecido a lo que hacíamos nosotros pero eran libros de 100 o 200 ejemplares con una tapa más dura (...) y se me ocurrió la idea de que podía hacer algo similar,  o sea dedicarme a poner solamente mis poemas, no las cosas que hacíamos con Ariel (...) Después estudié diseño, seguí escribiendo, abandoné la lectura y en 1994 no sé porqué edité un libro de 20 ejemplares bastante particular, bastante caro. Hay 19 amigos con un libro en su casa y yo tengo uno.

- ¿Y qué notas en tu poesía a lo largo de 20 años? ¿Notás que hay lineas que van uniendo un libro con otro, que van hilándolos?

- Mmm, sí. Mi vida los va hilando. Algo que termina en un poema es algo que sí o sí pasó a través de mi mecanismo, de mis sentidos, porque yo lo viví. Yo no trabajo con la imaginación, no puedo decir que no tenga imaginación pero es algo a lo que no recurro. No podría escribir el poema de los tortugos, o el del 25, o el de la vecina que mata al novio si no hubieran ocurrido. A mi no se me ocurrirían jamás (se sonríe). 

- En Bicho aparece una cita, palabras de John Martin: "Cada disco que he hecho - malo, bueno o indiferente- es totalmente autobiográfico. Puedo escucharlos y saber exactamente qué estaba ocurriendo, es la única forma en la que puedo escribir. Alguna gente lleva diarios, yo hago discos. Mis canciones son un diario de las cosas que me ocurrieron a mí y a mis amigos". Es válido, por supuesto, para alumbrar la lectura de tus poemas pero a mí me da la impresión de que tu poesía es mucho que lo que te ocurrió a vos y a tus amigos. La experiencia de uno como lector con esos poemas abre otra cantidad de mundos.

- Y por otro lado tampoco es que hago público un diario íntimo. Me parece que es un riego muy latente en la poesía de hoy en día el hecho de volcar y encontrar todo lo que te pasa interesante para que vaya a parar a un poema y a un libro. Quizás todo sea válido pero me parece que un diario privado vuelto público no es necesariamente un poema o un libro de poemas.

- ¿Cuándo sabés que tenés un poema? ¿Escribís todos los días?

- No escribo todos los días, tengo épocas en que escribo bastante. Escribo generalmente a la mañana, son las horas más provechosas. Soy tempranero, así que estoy temprano en la cocina o haciendo el jardín. Mmmm... ¿Cuándo sé que está un poema? No sé. Me parece que a esta altura es un proceso interno y previo a escribir un poema. No soy de sentarme a corregir ni a leer el poema, me parece que es algo que se va dando antes (...) Yo empecé a escribir a los 12 y me llevó 12 años escribir un poema y recién a los 24 escribí un poema después de haber leído durante un montón de años en público y haber editado fanzines y haber sacado libros. En algún momento de todos estos años el proceso se hizo más interno y cada vez tuve que corregir menos. Hay algunas cosas que van saliendo de a puchitos y como el proceso y la persona es la misma, los leo y digo: esta es la primera parte, esta la segunda y este es un poema que lo fui escribiendo en un mes, ponele, que no salió todo entero. Madrecitas de veintipico es un poema largo que lo escribí en un viaje el tren hará 10 años, de punta a punta (...) Ojalá uno supiera cómo poder hacerlo todos los días eso pero yo no lo sé.  

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Bicho:

"Bicho era una caja de zapatos negra con un montón de papeles adentro que estuvo durante un par de años guardada y en un momento los saqué, los ordené, los pasé a la computadora recién ahí y una vez que los vi a todos vi el nombre del libro. Y dije: Había un libro nomás (...) Aparecía la palabra bicho desperdigada en poemas escritos a lo largo de tres años".

La poesía y el canon:

"Cuando terminé la secundaria me metí a estudiar diseño gráfico, quizás sabiendo que lo mío era la poesía. No me fui a Puán a estudiar, no sé si fue porque creí que no había nada que a mí me pudiera servir. Podía hacer otro camino, un camino en el que nunca termino de aprender y tengo un montón de maestros. Siendo autodidacta, estoy siempre aprendiendo o descubriendo cosas que por ahí hay gente que hace 25 años que las sabe o las conoce. Tengo otro orden, otra alimentación también. No tengo necesidad del canon".

Vicente Luy:

- ¿Vicente fue uno de tus maestros? A nivel poesía digo... 

- A nivel de poesía creo que aprendimos juntos. Cuando yo lo conocí Vicente todavía no era el salvaje que sacó La vida en Córdoba en 1999 (los dos kilos de poesía) pero había empezado a escribir esos poemas. El incentivo de estar en Los Verbonautas y de ser reconocido como poeta y de ser vuelto a invitar, le fue haciendo ganar valor. Fue trayendo diferentes poemas para leer  y fue viendo que tenían respuesta y que la gente conectaba y se reía, la cazaba (...) Con Vicente armamos los libros de la misma forma. Yo corregía mis libros con él y él los suyos conmigo. Hacíamos un guión emocional que era algo que tenían Los Verbonautas cuando leíamos.

-¿Guión emocional?

- Si, ver cómo va a ser la historia, quién va a ser primero, quién viene después, si viene una meseta o algo para arriba, cómo terminamos; entonces ese proceso él lo empezó a aplicar en el orden de sus libros  y yo también (...) La cuestión de los pares de páginas: que el segundo poema dialogue con el tercero en una página que está enfrentada. Entonces por ahí había poemas que separados no funcionaban sino que funcionaba uno en relación con el que tenía enfrente. Y los libros de Vicente están llenos de eso. Los libros míos también. Son cosas que fuimos aprendiendo y que nadie nos enseñó. Ninguno de los dos fuimos a talleres.

- Hay algo que sucede en sus libros, no recuerdo si en los tuyos también, que es: "Ahora voy a introducirlos a la poesía de Hernán", entonces en un libro de Vicente Luy aparece tu poesía. Y lo mismo con Osvaldo Vigna.

- Lo mismo con Osvaldo. Y aparece una letra de una canción de Flopa en No le pidan peras a Cúper. Y aparecen un par míos, de Osvaldo y fotos de Alejandro Pi-hué. En un momento Vicente empezó a hacer compilaciones. En Aviones y en Cúper hay textos de él y toda otra parte de textos o fotos de amigos que juzgaba buenos.

-¿Y qué opinaba de tu poesía?

Mmmm, le gustaba.

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