miércoles, 28 de octubre de 2009

Unas lineas en caliente después del recital de Charly


Estuvimos 40 minutos haciendo la cola y entramos. Entramos como quien llega a la playa y se saca todo rápido para meterse al mar. Así entramos, apresurados, ansiosos, pero disimulando que estábamos bajo el efecto del nerviosismo.

Cancha de Vélez. Campo. Pensé en lo cerca que los jugadores tienen a las hinchadas, en lo difícil que debe ser jugar al fútbol con toda esa gente mirándote. Y estábamos ahí para ver a uno de los más observados de este país. Charly García tocaba nuevamente en Buenos Aires después de su internación del año pasado. “Tengo que volverte a ver” se llama la gira. No está mal el nombre. No es como “Me verás volver”, la de Soda. En ésta la expresión de deseo está de mi lado, yo – Maxi- soy el que tengo que volverte a ver. En la otra, el punto estaba en que parecen ser ellos los que hablan, los Soda. Vos vas a tener el privilegio de verme volver. Demasiado ego. De todas formas, no importa eso, aciertos o desaciertos de la publicidad.

Lo cierto es que lo volví a ver. Y arrancó con uno de los temas que más me gusta de García: El amor espera. Para aquellos que sentíamos que Charly estaba empezando a caer en la trampa de periodistas como Majul que quieren mostrar a través de él lo que quieren que la sociedad sea, que solo hay cielo e infierno, que un tipo que está “recuperado” es un ejemplo a seguir (porque siempre hablan de resultados, “está recuperado”, no hablan de procesos, de esfuerzos, de sacrificio. “Está bien!!” a pesar de que se lo vea tenso, que le cueste modular, que esté hinchado de tanto tomar pastillas, que camine lento…pero está bien, ahora dice que Maradona le da un poquito de pena porque le hace acordar a él en los viejos cercanos tiempos)... Decía, que para aquellos que nos daba un poquito de cosa esa situación, el hecho de que Charly haya arrancado con El amor espera fue como un volver del alma al cuerpo. La primera frase de esa canción dice: “Yo me hago el muerto para ver quién me usa, para ve quién me llora”, y después “somos como peces que están fuera del mar/ fuimos tantas veces hacia el mismo lugar/ todo el mundo quiere olvidar”. Eso es la síntesis García. Gesto de lucidez que indica que los carceleros de la humanidad no lo van a atrapar con sus redes.

Con ese sólo comienzo ya me quedé tranquilo. Qué iba a saber yo que encima iba a cantar bien y que la banda iba a estar grandiosa si yo nunca pedí que cantara como Luis Miguel. Sonando ajustadísima, la banda fue el soporte ideal para que García se preocupara sólo por lo que se tenía que preocupar: tocar piano y cantar. El ángel de Hilda Lizarazu le dio ese toque que le dieron en otra época a la música de Charly presencias como la de Fabi Cantilo, la misma Hilda o María Gabriela Epúmer, es un no se qué. Pero volviendo a Hilda, repartía dulzura a la vez que un manejo de escenario verdaderamente envidiable. Y Charly –en eso estábamos- tocó piano y cantó bien, llegando a notas a las que antes le costaba llegar, remarcando las frases a las que quería darles un sentido especial.

Y hablando de presencias: la lluvia. La lluvia como signo purificador, que viene y lava todo. En una noche en la que García viene a tocar para liberar fanstamas, la lluvia le hace un giño y limpia, y da épica a un hecho histórico de por sí para la música argentina y latinoamericana, y mucho más después de la actuación.

El momento donde la cosa se puso espesa fue cuando ingresó el Flaco Spinetta. “Mi ídolo, mi maestro”, dijo Charly. Abrazo fuerte. En la entrevista que dio en Rolling Stone hace unos meses ya había anunciado que si Spinetta leía ese reportaje, estaba invitado a tocar esa noche. Se ve que el Flaco leyó. Fue el único invitado. Qué más, cualquiera que hubiese subido antes o despúes de él hubiera quedado opacado. Porque anoche pudimos ver a los dos más grandes compositores del rock argentino. Y justo en ese momento, como si el choque de planetas arriba del escenario hubiera tenido resonancias climáticas, se desató un diluvio de película. Pero que importaba. Estábamos felices. Rezo por vos tocaron. “Morí sin morir y me abracé al dolor/ y lo dejé todo por ésta soledad”.

Cada canción pareció elegida para la ocasión. Como cuando en Llorando en el espejo dice “La línea blanca se terminó”, o cuando canta irónicamente “Hoy paso el tiempo demoliendo hoteles”, o cuando en Promesas sobre el bidet me recuerda que “Cada cual tiene un trip en el bocho/ difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo”. Y sí, será así. En una cosa podemos estar de acuerdo. La noche de ayer fue memorable y nos fuimos felices.

En un momento –después de algunas referencias para que "pare la lluvia”- García dijo: “Este el primer concierto subacuático del mundo. Yo quería hacer música abajo del agua ¿no?”. Finalmente, para los cazadores de noticias, ahí tienen la novedad, sólo que nadie se dio cuenta. La novedad entonces estuvo en que García otra vez se salió con la suya e hizo música debajo del agua.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Poemas y Canciones Volúmen 21 (Radial)

El pasado sábado 17 de octubre ocurrió al aire algo que pasa poco en radio: un hecho artístico. Y no es que lo hayamos realizado nosotros. No. Con motivo de festajar los 20 años de La Tribu hablamos con Hernán para hacer algo y él no tuvo mejor idea que llevar sus Poemas y Canciones al aire. En vez de hacerlo en los lugares donde suelen recitar y cantar, lo trajeron a la radio. Fue un Volumen radial por primera vez.

Y fue una hora y media de magia. Las voces y los acordes, las palabras y las músicas se fueron superponiendo hasta redondear eso que uno termina por definir como arte. Las poesías de Hernán, las canciones de Juan Ravioli, el decir de Pipo Lernoud, la manera en que Flopa abre la boca (y te mata) cuando suelta sus versos al aire en cada canción, el grito de Osvaldo Vigna y Ezquizodelia, la presencia de Ariel Minimal (y me pongo de pie) y los shot a la mandíbula de Vicente Luy (que no recitó pero como un ángel nos conmovió con su sólo estar). Todo eso se dió en una hora y media de programa.

Sí! El sábado pasado vivimos uno de los momentos más gratos, amistosos, poeticos y cancioneros de los 6 años que lleva de vida que lleva el programa. Aquí van las fotos. Que las disfruten!




















viernes, 9 de octubre de 2009

Mañana en Patologías: Alvy Singer


Mañana desde el comienzo del programa estaremos charlando con Alvy Singer. Acaba de editar su nuevo disco titulado El corazón fantasma y vendrá con su guitarra para presentarnos esas canciones que nacieron desnudas y que fueron vestidas con las ropas de la Big Band.
Si gustan sus canciones, mañana mismo (después del fútbol) pueden acercarse para ver la presentación en vivo que hará en Café Vinilo a las 23:45. La dirección es Gorriti 3780.
Además: Cine con Oscar Cuervo, el rock de Néstor Pichín y (muy probablemente) Gonzalo Aloras desde Europa. Otra que la Selección!
Completan el staff:
Pablo Ramos
Lucio Dodero
Sofía Grenada
Anto Diomedi
Patologías Culturales- Sábados de 17:00 a 19:00

jueves, 8 de octubre de 2009

Charly García en Chile: Bien Igual


Dedicatoria a Mercedes Sosa, una banda impecable, las manos sobre el piano y las letra de siempre. ¿Otro Charly? Ni dudas ni reproches entre el público chileno. Simplemente el mejor reencuentro.

Por Andrés Del Brutto
Periodista
Desde Santiago de Chile, especial para Patologías Culturales

"¡Pero Charly todavía tiene la voz hecha mierda!", me comenta un colega al escuchar fragmentos de Yendo de la cama al linving que un portal de noticias subió a internet. La reacción me ayuda a cerrar algunas reflexiones que nacieron en la previa del concierto y que maduraron mientras volví a escuchar a García en vivo.
Es cierto -pienso- no es la voz de Sui Generis. Tamoco vale conformarse con un patético "¡Vamos, al menos todavía puede cantar!" Nada de eso.
Las entradas no se agotaron. El Arena Santiago es un gimnasio similar a los usados en Estados Unidos para grandes conciertos y espectáculos deportivos como la NBA donde brilla un tal Ginóbilli. 13 mil personas en su máxima capacidad. Cerca de 9 mil llegaron la noche del viernes 2 de octubre para el reencuentro. ¿Quienes? El común denominador con los conciertos de Fito Páez en Chile: desde quinceañeros que recién aprenden a escucharlo hasta los que llevan tres décadas musicalizando su vida con estos músicos en sus walkman.
Un trapo colgado en las tribunas más baratas -las más completas en su capacidad- rezaba: "GRACIAS X VOLVER CHARLY. SNM". Ni la voz ni el piano ni el aguante hecho mierda. No hubo reproche alguno.
La cancha partida en dos: general y VIP, invento marketero para que la cercanía con el escenario sea más cara. Aquello de llegar tres o cuatro horas antes, prácticamente a charlar con el portero, quedó en el olvido. ¿Acaso no era un triunfo personal quedar adelante? Alguna vez lo hice, la última cuando Charly y Nito resucitaron lo que quedaba de Sui Generis en el 2000 para reventar el Velódromo del Estadio Nacional de Santiago con un impecable repaso de lo mejor de sus obras. Esta noche, la del reencuentro, los chicos se rompían las manos aplaudiendo y chiflando.
Volviendo a frases que escuché en el camino, la de "parece un abuelo, dan ganas de abrazarlo" se repitió seguido. La sensación era compartida y nace en el aspecto que a esta edad Charly nunca había lucido una imagen tan inédita como conmovedora para quienes lo han seguido por un buen tiempo. Las justificaciones siempre fueron discutidas; antes podía estar atentando contra su salud, pero el peso de su obra anterior y una que otra presentación lúcida generaban un "sólo él puede caminar por la cornisa de esa manera". Esta vez fue un periodista del diario La Tercera el que preguntó al público: "¿Charly drogado o así como está, cuál prefieren?" No creo que sea necesario comentar algo al respecto. Más bien recordé el prólogo de Sergio Marchi en la reedición de No digas Nada, la biografía del Charly amigo con el que tocó batería pero al que ahora señalaba en sus errores. O en los errores de quienes lo rodeaban, Marchi entre ellos. En fin, no apunto a Marchi, él comentaba cómo habían cambiado alguna de sus opiniones o cómo miraba de otra forma en el tiempo que pasó entre una y otra edición.
Escucho ahora las frases de los temas de Charly, cobran vida en su voz y vuelven a significarse. Parece una película de su vida en clips de tres minutos. "Yo no sé bien qué es / vos dirás Son intuiciones / verdaderas alertas"; "Ya no quiero vivir así / repitiendo las agonías del pasado"; "Los carceleros de la humanidad / no me atraparán dos veces con la misma red". Sacadas de contexto o medidas con su imagen sobre el escenario, estas palabras cuentan una historia que no pudo haber sido planeada de esta manera.
Las reflexiones viajan desde mi asiento en la tribuna y frente a una banda de lujo. Vön Quintiero, Samalea y Lizarazu, realeza del rock argentino interpretando genialmente junto al piano que García abandonó en contados temas. "Los red hot chilean peppers" - como alguna vez Charly bautizó a los músicos chilenos que lo acompañan- hacen su parte, más que un simple soporte. Curiosidad al margen, la presentación bautismal de charly con los "Chilean" ocurrió en el escenario del Estudio 54, discoteque del barrio de Vitacura en Santiago. Charly viajó entonces sólo acompañado por María Gabriela Epúmer, los músicos de la banda del dueño del boliche completaron la formación. Aquella vez Charly saltó sobre el público y cayó sobre quienes estábamos más cerca del escenario. "¡Subanme chicos!", gritó antes de incorporarse sobre el piano para completar unas tres horas de presentación.
Aquella del 2001 fue una noche de Jacks daniels y quién sabe qué otra sustancia. La de octubre de 2009 fue la del recuerdo de Mercedes Sosa en Rezo por vos y en Inconsciente Colectivo. La de la dedicatoria final de Los dinosaurios para el dictador Pinochet. La de sus músicos celebrando eufóricos al terminar el bis. La noche del reencuentro.
Me pregunto: ¿Habrá que cambiar de opinión? Estas letras no son diferentes. ¿Acaso no vuelven a decir lo mismo que años atrás? Charly responde: Deberías saber porqué.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Escribir en el aire

Carlos Aldazabal, Diego Skliar, Gabo Ferro y Maximiliano Diomedi
El periodista Juan Manuel Castro reseñó para Revista El Abasto la charla que tuvimos el 14 de septiembre con Gabo Ferro en el inicio del ciclo "Escribir en el aire. Poetas de la música" que se lleva adelante en el Centro Cultural de la Cooperación una vez por mes. Para leer la crónica: www.revistaelabasto.com.ar/poetas_de_la_musica_Gabo_Ferro.htm