martes, 2 de diciembre de 2008

Sólo son momentos 1

Lucio. Coordinador.

Tomando unos mates con Seba Ibarra.

Lucas Martí. Lujo.

Pasando una Expresso Imaginario con Lucas.

Guada -operadora- y Anto -coordinadora-.

¿Meditando?

Ricardo Romero. Escritor.

Foto artística.

Guada. Operando.

En medio de una nota con Juan Diego Incardona.

Oscar Cuervo. No le gusta que le saquen fotos. Fue a traición.

Migue García escuchando su priopia música por los auriculares.

Migue en los estudios. Programa 200.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Entrevista con Diego Pérez de Tonolec


"Plegaria del árbol negro es nuestro segundo disco. La idea del disco es como un recorrido, un viaje que te lleva por diferentes lugares, encontrando diferentes seres, seres míticos, personajes, y eso se ve ya en el arte de tapa. Tiene que ver con los cuentos pero yéndonos para el lado de las leyendas. Es un disco heterogéneo porque hay temas infantiles, un tema muy bailable y subido de beat que está cantado por un chamán de la comunidad de Derqui, hay también temas oscuros, canciones que van más para el lado del folclore criollo (Ay corazoncito). Está bueno porque es heterogéneo pero tiene una unidad que es éste viaje que planteamos desde el concepto.

¿Cuál es el concepto?

El árbol negro es uno de estos personajes de leyenda, que para los Tobas es un árbol que está en el medio de una laguna y que tiene unos poderes mágicos. Los piogonac, que son los chamanes tobas, sienten en un momento de sus vidas un llamado y lo que tienen que hacer es pasar como una travesía, cruzar la laguna, ir subiendo el árbol, y a cada paso que van dando se encuentran con un ser o un animal diferente. A medida que van pasando estas pruebas van aumentando su poder (haloc se llama), sus virtudes, y una vez que llegan a la copa saltan, pasan la laguna hasta la costa nuevamente. Un poco basado en ese recorrido está armado el disco.

Lo que se lee y se escucha sobre ustedes es: “Tonolec es una mezcla de música electrónica con lo étnico”, incluso ustedes mismos lo dicen como una manera de describir lo que hacen, pero después eso hay que poder plasmarlo, hay que poder desarrollarlo. ¿Cómo lo logran?

Nosotros desde el comienzo nos planteamos esto como un búsqueda personal. De alguna manera creemos que los argentinos –como gente de muchos lugares del mundo- estamos compuestos por muchas culturas y si uno no acepta todas sus partes es difícil que llegue a ser uno verdaderamente ¿no? Nosotros con Charo veníamos de hacer música electrónica, teníamos un proyecto en dúo, como ahora, que se llamaba Laboratorio Wab. Y a partir de un viaje que hicimos a España al poco tiempo de habernos juntado, tuvimos esta visión juntos y decidimos buscar en el Chaco, que es el lugar donde ambos nos criamos, pero esta búsqueda tenía que ver con integrar todas esas partes. Y ahora voy a tu pregunta: nosotros pensamos que la forma de integrar esas partes tiene que ser integral, no nos interesa la superposición de las cosas, no es poner a grosso modo un bombo tecno y arriba un canto indígena. Entonces, lo que nos propusimos desde el comienzo –que fue como nuestro máximo reto- fue poder integrar estos diferentes mundos, la actualidad (que tiene que ver con la tecnología, el lugar donde vivimos, las herramientas que usamos) y también lo ancestral que tiene que ver con el suelo donde nosotros nos criamos. Y por eso en este disco incorporamos el folclore más criollo, que tiene que ver con nuestro crecimiento en el chamamé y los ritmos del norte. Es difícil porque lograr una fusión integral lleva mucho tiempo. A nosotros el primer disco nos llevó tres años, casi cuatro, porque los primeros años fueron de investigación, de embebernos de la cultura toba, conocer a la gente, a la música y demás. Es un trabajo largo para nosotros pero no podíamos hacerlo de otra manera, entonces directamente lo asumimos así y lo estamos tratando de llevar a cabo.

Por otra parte, nuestra idea siempre es trasladar el mundo que creamos en la música al escenario, que haya un clima que ayude a que la gente pueda entrar en ese mundo, porque nos encanta jugar ese juego y porque tiene que ver con tomar contacto con la música desde otro lugar. Salirse de que la música es algo funcional, en lo urbano la música es música de fondo -“poné algo de música así no es un bajón”- y en otros ámbitos la música tiene un poder de encuentro, de entrar en comunión con otras cosas, y para nosotros ese cambio fue muy importante. A partir de ahí nada en nuestra música y en nuestro arte fue igual.

Hay un dilema que uno se plantea cuando pisa una comunidad: desde qué lugar estoy pisando ésto que piso. Yo me sentí muy identificado con una anécdota que ustedes contaron: cuando llegaron a la comunidad, venían con equipos y cámaras para registrarlos y se dieron cuenta de que no era el momento, que tenían que dejar pasar un tiempo...

Si, en verdad uno se da cuenta de un montón de cosas en el primer encuentro que no las había pensado antes, y creo que tiene que ver con esto que hablamos de la fusión integral. Para que exista tal fusión tiene que haber una relación bilateral, y lo que se plantea habitualmente es: vamos y les llevamos comida a los tobas, vamos y los grabamos, pero ahí la dirección de las cosas va en un solo sentido. Entonces creo que para entender y aprender de cualquier cosa, de cualquier cultura, lo interesante es poder escuchar y poder apreciar cuáles son los tiempos y cuales son los códigos de los demás para que verdaderamente haya un intercambio y un aprendizaje. Y para nosotros fue muy difícil porque veníamos con un ritmo de vida de vivir en la Capital, la vorágine era otra, y tuvimos que frenarnos, aceptar que las cosas eran lentas y tardar cuatro años para hacer el disco, pero nos parece importante porque eso es una de las cosas que más nos enriqueció a nosotros.

¿Cómo fue la recepción de parte de ellos?

Así como hablamos de que eso es diferente en el tema de los tiempos, también es diferente cuando les gusta algo. Ellos no son como nosotros que vos les mostras un disco y dicen “qué lindo!”, primero lo miran y dicen “Ajá” y no te dicen nada, y después te vas dando cuenta con distintos gestos si lo aceptaron o no. Muchas veces son gestos mucho más fuertes. Por ejemplo: uno de los integrantes del coro toba –coro de Resistencia- en un momento apareció con una canción que hizo él, que se llama Tonolec, que dice que somos hermanos y que siempre vamos a estar juntos, y demás. Y uno escucha eso y dice "ah, entiendo todo y mucho más por ahí con un gesto así". Entonces también es como que tenés que esperar esos tiempos para saber si te aceptaron o no y qué piensan de lo que hacés. Por otro lado, políticamente para ellos es muy bueno lo que está pasando con nosotros, y eso es lo que nos dicen. Su propia juventud –la juventud de las comunidades- ya no quiere aprender el idioma, no se interesa por su cultura porque ven lo mal que les viene yendo de las colonizaciones en adelante. Entonces tratan de diferenciarse. Y el hecho de que nosotros hayamos hecho esto, repercute mucho allá porque los jóvenes ven que otros jóvenes que no están dentro de su comunidad se interesan en su cultura y hacen música, y para ellos es como un puente que vuelve otra vez a su cultura. Y eso lo repiten bastante y para nosotros es un orgullo tremendo que haya pasado porque empezó como una búsqueda personal y repercute mucho más allá de lo que hubiéramos imaginado.

En el disco aparece un chamán tocando y cantando ¿Cómo hicieron para grabarlo?

Esa es otra de las cosas particulares del disco, porque lo grabamos todo en mi casa, así que lo llevamos a mi casa. Quisimos hacerlo sin el reloj del estudio corriendo y apurándonos. Quisimos mantener esa magia, quedó todo muy bien, después lo mezclamos en un estudio y lo masterizamos, pero fue con ese clima casero que queríamos mantener y así fuimos invitando gente. A Mauricio Maidana (el chamán) lo invitamos a grabar el mbiqué (que es el violín de una solo cuerda) pero terminó cantando. Y quedó un tema mágico, tremendo. Primero lo grabamos a él, después pusimos un micrófono en el medio y grabamos coros, y así se fueron dando las cosas, fuimos con la computadora y grabamos en Resistencia a los chicos de la comunidad y están en dos canciones cantando canciones infantiles.

¿Es cierto que vos sos la parte más racional de Tonolec y Charo la más visceral?

No sé, eso lo dijo Charo una vez y a mi no me gustó nada (risas). En realidad lo que tenemos como combinación es bueno, con ella trabajamos desde hace 8 años juntos, desde la primera vez que nos juntamos hicimos una canción y funcionó y eso es lo importante. Estamos contentísimos porque en este disco sigue funcionando la química. Para decirlo a grandes rasgos yo me ocupo más de la parte instrumental y Charo más de la parte vocal y de letras.

¿Son composiciones de ustdes?

En el primer dico son temas 50 por ciento composiciones nuestras y el resto son cantos que fuimos conociendo ancestrales, algunos precolombionos de las comunidades tobas que nosotros decidimos versionar, que terminan siendo muy diferentes al original porque tampoco pretendemos hacer nada turista sino incorporarlo a lo nuestro. Pero tenía ese 50 y 50. En este disco tenemos muchos más temas nuetras, excepto el del Chamán y Cosechero de Ramón Ayala.

¿Qué sinifica Tonolec?

Tiene que ver con la repetición. Uno conoce un montón de cosas musicales que están en la electrónica que cree que nacieron la electrónica y en realidad son de lo más originario que existe. La repetición –que hoy en día la llamamos loop en la música electrónica- es un recurso que te hace entrar en un estado especial para llegar a esa comunión o a ese objetivo que tiene la música aborigen o indígena en todo el mundo. Es parte de nuestro trabajo encontrar cosas comunes entre estos mundos diferentes para aprovecharlo musicalmente, es arte de la integración: encontrar rasgos diferenciales pero también rasgo comunes.

Cuando nosotros estábamos en las comunidades veíamos cómo muchas organizaciones se acercaban a las comunidades para que empezaran a tener un ritmo que quizas no es el rimo de ellos ¿no? Por ejemplo, que empiecen a producir para que después eso que poducen lo puedan vender afuera, y también encontramos mucho esto de pedirles que se disfracen de eso que ya no son pero uno cree que son. ¿Ustedes tenían ese tipo de preconceptos?

No, en realidad nosotros no sabíamos mucho. Por ejemplo, a cinco minutos de Resistencia hay una comunidad y la mayoría de la gente no tiene idea de lo que hay ahí adentro ni qué música hacen. Teníamos una ignorancia muy grande así como gran parte de la sociedad. Pero creo que tiene que ver con la intuición el acercamiento. Es muy complicado porque a ellos le cambió todo el entorno, porque ellos ya no se pueden mantener viviendo cazando como cazaban antes o buscando las medicinas como las buscaban antes, porque lo campos tienen alambrados, los insecticidas hacen que no crezcan las mismas plantas, las tierras no son de ellos. Entonces no pueden vivir como vivían antes pero tampoco pueden vivir produciendo cosas que nunca produjeron. Por ejemplo, los tobas eran cazadores recolectores y enseñarles agricultura es todo un paso que la gente no entiende. Mi hermana trabaja en el INTA y les enseñó a hacer huertas hace poco. Ellos están acostumbrados a que venga un camión con comida y cada vez que escuchan un ruido de motor levantan la cabeza para ver y eso también tiene que ver con lo que hablábamos hoy: lo unilateral o lo bilateral. Yo creo que son fuertes, una cultura tremenda, una música tremenda, una visión de la naturaleza totalmente diferente a la que tenemos nosotros en el mundo occidental y muchísimas cosas que podríamos aprender de ellos. Y hay muchas cosas que ellos van a tener que aprender para sobrevivir, lamentablemente, pero va a ser un proceso largo. Vamos a tener que aceptar todas las culturas que conviven en el mismo lugar, tomar lo mejor de cada una y lograr una integración. Nuestra educación tiene la mirada en el afuera queriéndonos parecer a los franceses, pero hay un montón de otras cosas y nosotros somos esa mezcla y hasta que no aceptemos que somos esa mezcla y que podamos sentirlo y vivirlo así no vamos a tener una verdadera personalidad.

Y por otro lado hay que entender que la forma de integrarlos no es haciendo asistencialismo, que es lo que hacen muchos de los gobiernos. Esto que vos decís, que levantan la cabeza cada vez que suena un motor para traerles comida...

Que no está mal que les lleven comida.

No, pero no debe llegar hasta ahí, porque eso parece ser hecho sólo para capitalizarlo políticamente.

Claro. Es un límite muy fino. Yo ahora estoy estudiando el idioma. Y es muy diferente, es como estudiar japonés casi. Y te das cuenta de que hay tantas cosas diferentes que uno en realidad cuando empieza a conocer se da cuenta del contraste cultural que hay y de la necesidad de una integración, pero una integración que tenga los tiempos necesarios, no una imposición. Por otro lado nosotros le debemos nuestra música a este proceso y a esta integración, entonces podemos decir que cuando da sus frutos es buenísimo. Pero lleva tiempo, trabajo y esfuerzo.

viernes, 10 de octubre de 2008

El Conejo en Patologías Culturales 198


Alberto Olmedo es conocido en Formosa como el Conejo Loco. Es un personaje de esos entrañables. Lo conocimos gracias a Marcos Ramírez- fundador de The Ramírez- una noche en la que caímos en su casa, casi al final de un viaje que emprendimos para ir al encuentro de expresiones artísticas y culturales en provincias como Formosa, Misiones, Corrientes y Chaco. Uno de los que nos estaba esperando era el Conejo. Estaba inquieto. Quería mostrarnos su música, su arte, su historia, su ser. Quería mostrarse él, así como era, hablador hasta por los codos, dueño de historias que son factibles de haber sido moldeadas en el fragor de noches en vela, pero que increíblemente suenan reales. El Conejo hace música. Sus composiciones son instrumentales y son la prueba de que hay todavía quienes buscan una conexión con los trascendental a través del arte. Este es un extracto de la entrevista que le hicimos en Formosa hace varios meses ya. El resto de la historia la dejamos para que la cuente mañana en el programa.

“Usé este segundo nombre como seudónimo artístico. Hago de todo. Fui pintor, electricista, ayudante de albañil, cloaquista, pintor de autos, soy sonidista, publicista, hice sonido para festivales, para discotecas, hice grabaciones de conjuntos, publicidad callejera y guitarrista. Y ahora cuidamotos, por castigo”.

¿Porqué por castigo?

Es una historia un poquito larga. Yo hice este trabajo porque en el 2001 la parte mía cayó toda, todos caímos ahí. Y pensaba y pensaba en mi viejo oficio que había dejado por falta de lugares donde tocar ¿no? Había fundado una discoteca que más o menos 33 años llevé adelante y cayó. Cayeron todos, digamos. Y luego de eso pensé seriamente volver, pero algunas circunstancias atadas a otras –que serían largas de explicar- hicieron que vuelva a mi viejo trabajo que era este: solista instrumental. Luego de recorrer diversos conjuntos, cantidades inmensas de conjuntos tanto en Rosario como acá en Formosa, creo estos discos. Me creé un trabajo en realidad, porque hasta ahora nadie lo había hecho. Salgo a vender a la calle, primero a pulmón, después otro y otro, y fui captando los gustos de la gente, salieron varios discos de esta manera y fui vendiendo en la calle. Cada vez tenía más ajustes técnicos: una tabla donde se podía ver todo, sonido, avances publicitarios que gentilmente me ha cedido un canal de aquí de Formosa. Y así hasta que me detectaron en la calle. Primero me corrieron, el ente adecuado para eso es Bromatología acá en Formosa, y esquivé eso. Yo soy duro de roer. Después vinieron las multas y también ponché las multas. Y después vinieron las multas seguidas de policías, con orden de secuestro. Secuestro verbal ¿no? Porque acá se maneja todo verbal, si no te vas te secuestramos todo. Había más de dos mil pesos en equipos, porque hice todo a batería para no molestar, que no digan que ocupo la luz, que hago fraude, estafa...hice todo a batería. Cargaba todo en mi vieja camionetita y frenaba en una esquina. Eran dos o tres esquinas en realidad. Y se vendía, porque son creaciones y hay que escucharlas. En algún momento me vi como un pescador que está al borde de un riachuelo tirando la caña, y tirando y tirando hasta que por ahí chas! Un pez, afuera un pez. Y luego tira durante horas, a veces días y otro pez! Así hasta que pasaba algún turista, el turista invariablemente compraba. De cada diez, nueve compraban. Veían material muy útil, y cuando le contaba la historia de que no estaba apoyado por nadie le resultaba difícil de creer, casi se iba con la convicción de que le estaba mintiendo. Porque eso no podía hacerlo solo, con persecución, sin el apoyo de ningún comercio, ni para una tapa de color.

¿Son composiciones instrumentales la tuyas?

Si, claro. Lo mío es sin palabras. Luego, en la calle, aprendí otras cosas. La primera composición era de una sola guitarra, como se toca en vivo. Después descubrí que había gente a la que no le alcanzaba eso. Por ejemplo un barrendero, alguien de poca cultura musical o que no pudiera apreciar. Entonces noté de que había composiciones que daban para ponerle dos o tres guitarras y efectos, y probé y resultó un bum, bum fue eso. Tres guitarra, efectos, pintando la escena, le despertaba emociones al que me escuchaba. Y me compraba gente que jamás me hubiera comprado. En esa etapa es cuando empezaron las persecuciones terribles y tuve que dejar porque iban a secuestrar todo.

¿Te considerás artista?

Si y no. Porque la autoestima acá es...uno siente que es pero no te dejan. Yo me siento porque sigo, no me rindo ante la adversidad.

Patologías Culturales - Mañana de 18.00 a 19.00 (por excepción)

martes, 23 de septiembre de 2008

Entrevista con Aldo Benitez (vía mail)


¿Cómo definís tu música para quienes no tienen referencias tuyas?

Mi música podría definirse como canciones pop con pulso rock y producción electrónica pero varias veces hablaron de mi música como "inclasificable" o "loca", quizás tenga que ver con el hecho de que busco que mi música tenga siempre una lógica propia que ponga los géneros musicales a su disposición en lugar de adscribirse a uno solo de ellos (por otro lado una tendencia muy utilizada en la actualidad en todos los terrenos del arte), simplificando: me considero un escritor de canciones con inquietudes musicales eclecticas.

"Aldo llenaba cassettes con proyectos de canciones que nunca se animaba a tocar con la banda, o muy esporádicamente", dice en tu myspace. ¿Cuándo se dió el quiebre? ¿Qué hizo que finalmente te animaras y terminaras editando un disco solista? ¿Cómo fue madurando ese proceso?

Siempre fui muy temeroso de poner mi cuerpo a disposición de la música, me encantaba hacer canciones y experimentos sonoros en mi habitación para mi solo y de vez en cuando se los pasaba a algunos amigos de mucha confianza, tenía muchos prejuicios con el formato canción tal vez, pero fue mas un tick de la adolescencia, no te podria definir exactamente el momento en el que me decidí a presentarme de esta forma y resolví sacar un disco de canciones cortas, lo que si te puedo decir es que actualmente me siento mas comprometido con el formato canción porque siento que voy entendiendo más qué es lo que quiero hacer dentro del género, qué territorios visitar dentro de ese mundo y qué otros no.


¿Cómo es un concierto en vivo tuyo (y cómo pensas plantear el próximo)?

Uh, depende mucho del momento, las circunstancias del show, la disponibilidad de músicos-amigos dispuestos a participar del mismo, la mayoría de las veces me presento solo con pistas, kaoss pad (sampler y terminal de efectos), guitarra y voz, pero cuando existe la posibilidad me acompañan algunos músicos como Yilet en bajo, Javier Belziti en percusión, Florencia Zavadivkier en teclados y coros, y Gabriel Lucena en bajo y guitarra acústica. El tema es que son todos músicos con proyectos solistas o grupales propios y a veces se les complica para ensayar/acompañarme. Igual me gusta eso porque me plantea la posibilidad de pensar un show nuevo cada vez.


Naciste en Morón. Mucho se habla de una "movida del oeste" que incluye fiestas, música y poetas. Mi impresión es que hay algo que los aglutina (incluso a nivel músical) aún cuando pareciese que entre vos y Yicos hay un abismo. ¿Lo sentís así? ¿Qué es eso que los une?

Con artistas como Yicos o Coiffeur hay mas que nada hay una historia compartida, hemos tocado juntos mucho tiempo y eso nos genera quizas una complicidad y una forma específica de ver algunas cosas respecto a la escena musical y el lugar que a cada uno le interesa ocupar, como los ex-novios. Compartir un proyecto musical te compromete con la otra persona mucho más de lo que podés suponer a veces y eso deja ciertas marcas, ciertos aprendizajes que no se pueden nombrar pero que aparecen en la obra, dejan su marca invisible. Igual esto es una opinión super personal, un modo propio de entender esto de la "escena" de la que se habla. Sin embargo hay muchos otros artistas de aquí y de allá con los que me siento unido en la forma de pararse frente al fenomeno musical, algunos son del oeste y otros no: Joe Palangana, Lobo, Mujercitas Terror, Robocopodenieve, Javiera Mena, Emiliano Martínez, Rosario Bléfari, Diosque, Daniel Melero, ABducidos, Inconexo, Princesa Vale, y la lista sigue.


"Lo que nace en el giro" "Lo que muere en la repetición", decís en una de tus canciones. Hace poco hablamos con Coiffeur acerca del error (por ejemplo en el medio de un concierto) como algo que se puede incorporar y sacarle frutos. O sea: el error se puede capitalizar a tu favor, son interesantes los momentos en los que aparece el error porque a su vez -más allá de la bronca- hace de ese momento algo único e irrepetible. ¿Estás de acuerdo?

Si, totalmente, pensar la falla como intervención del azar y no castrarla, darle su lugar, hace que las cosas fluyan de una manera más organica y nos permite escaparnos de la repeticion, que para mi es la muerte de la verdadera expresión. Hay que repetir y repetirse siendo uno nuevo cada vez, ese es el desafio para mi. A este respecto hay una frase de Coiffeur que es reveladora: "El coraje del cielo por repetirse y no ser siempre igual".

Algunas cortitas:


3 discos que estoy escuchando ahora:

Paavoharju - Laulu Laakson Kukista
The Knife - Silent Shout Deluxe Limited Edition
Isol / Zypse - Sima


3 solistas argentinos que recomiendo:

AUTO (Gabriel Lucena)
Ismael Pinkler
Emiliano Martínez


3 solistas extranjeros que recomiendo:

PlanningtorockFalko
Brocksieper
James Blackshaw


Aldo Benítez
Viernes 26 de septiembre 23.30 hs
Sala Osvaldo Pugliese- 12 pesos
Centro Cultural de la Cooperación

jueves, 4 de septiembre de 2008

Entrevista a Hugo Peche Estevez

Arriba: Pablo Ramos, Flopa, Gabo, yo, Gastón Montells, Rodrigo Tornero, Alcira, Gorriti y Peche Estevez. Abajo: Marcelo Lupis, Lucía Goncalvez, Guadalupe Lopez, Emanuel Ríos y Lucio Dodero.
Intro

Ya lo conté varias veces en el programa pero será la primera en el blog, así que aquí va una vez más. A Peche lo conocí un mediodía de la primavera del 2004. En ese entonces él vivía en el corazón del barrio de Once y me citó a su casa para hacer una nota. Llegué a las once y media. La casa era un quilombo pero de esos quilombos amorosos: algo de ropa en los sillones, los CD desparramados, los pibes jugaban en la habitación un poco desordenada, la tele estaba prendida en el canal de los dibujitos y Peche estaba en la cocina…cocinando. Me dice: Si querés hacemos la nota rápido, la otra opción es que te quedes a comer los mostacholes que estoy haciendo y charlamos después de almorzar. Me quedé. Mientras tomaba un vino de parado charlábamos y me hacía probar la salsa que estaba haciendo. Me decía que lo poco que había se compartía, en alusión a los fideos. Creo que fueron los fideos más ricos que comí en mi vida. Después del almuerzo (muy bien regado, porque si hay algo que a Peche siempre tiene a mano es algo rico para tomar) charlamos. Más tarde hicimos la nota. Fue una nota con el entrevistador y el entrevistado ya entrados en copas, por lo tanto fluyó. Hablamos de música (recuerdo que una de sus sentencias a lo Peche fue –refiriéndose al tango- “hoy lo pibes tocan el bandoneón como si tuviesen encima una máquina de escribir”), del peronismo (es un peronista de Perón) y de su trabajo como limpiavidrios (toda su vida laburó limpiando vidrios en Belgrano). Cuando terminó la nota estaba sobre Rivadavia esperando el colectivo, a las tres de la tarde, y no entendía nada. Estaba borracho, y no sabía si Peche Estevez era músico o superhéroe.

Nos volvimos a ver al año siguiente. Esa vez caímos de tarde- noche. Fuimos con Emanuel Ríos (amigo y otro de los fundadores de Patologías). Tomamos mates, comimos torta y desvariamos otro poco. Mientras escribo me acuerdo de que en momentos en que todo indicaba que el programa de radio tenía que irse a pique (por distintos inconvenientes que no vienen a cuento) dimos con entrevistados que nos mantuvieron a flote sin saberlo, que nos empujaron a seguir. Uno de ellos fue Pablo Ramos, el escritor. El otro Peche. Cuando cumplimos 100 programas Peche estuvo presente nuevamente. Hicimos el programa en el auditorio de La Tribu, con público, y él estuvo tocando junto a otros músicos y debatiendo sobre políticas culturales (
http://podcast.fmlatribu.com/index.php?id=62 ). O sea: A Peche lo conocemos desde hace tiempo, lo queremos y lo que hace Buenos Aires Negro nos encanta. A continuación publicamos un fragmento de la última nota que hicimos con él en el piso. Fue hace poco, programa 190. Tuvo la gentileza de traer las tomas que tienen hasta el momento de su nuevo disco y compartirlo en exclusiva con nuestra audiencia.

Aquí extractos de la charla.

¿Tiene nombre el disco que están grabando?

Sol del Once

Vos viviste en el Once mucho tiempo

Si, y me pegó un montón. Yo viví en todos lugares muy bellos en historias, por ejemplo Villa Soldati, que se yo. Pero el Once me pegó, porque no es como en Soldati que te tenés que meter adentro para vivir la realidad de ese lugar, el Once es una cosa que ve toda clase media, porque pasan los subtes, pasa el tren, pasan los coches y pasan los bondis. Y hay realidades que por más que estén ahí, muy explícitas, perece que estuvieran ausentes en todas las expresiones radiofónicas o televisivas. Salen nada más que cuando hay sangre. Pero no sale la muerte lenta de los guachos ni toda esa mierda, entonces al no estar eso presente, lo hicimos bien concreto.

Algunas de las letras de Turra Vida son crudas ¿Sol del Once se profundiza esa veta?

Y si, la indignación, después viene el dejo, la muerte, el abandono. Está hecho con muchas ganas, ganas acumuladas de años y no nos quisimos quedar con nada adentro. Escupimos todo.

Al comienzo del programa decía que Buenos Aires Negro retoma cierta tradición del rock (y por supuesto del tango), como el lazo con la ciudad. Vos sabés que el rock siempre tuvo una relación muy conflictiva con la ciudad: primero negándola y queriéndose ir al campo, después vuelven, la dictadura los expulsa, después se la reapropian, más tarde aparece el barrio como bandera…

Y si. Parece que todo eso no sirvió. Yo lo que tengo claro es que si quiero cambiar las cosas o tengo ganas de cambiarlas voy a estar donde se cuece el estofado. No es una mala decisión hacerse un ermitaño, irse a algún lado. En un momento todo tendió a que si querías tomar agua, tomabas del río, si querías comer te bajabas la fruta, que es lo más alucinante que hay ¿viste? Pero hoy el río es de otro y no podés pasar, los árboles y las manzanas son de otro, y si querés matar un animal tenés que matar a una vaca adentro de un corral.

Entonces tu decisión es quedarte en la ciudad.

Si, yo soy un bicho de ciudad. A mi me encanta irme al campo pero después tengo que vivir de algo y acá es más fácil seguir engañando a la gente (risas).

¿Seguís trabajando de limpiavidrios?

No, no. Hace un tiempo dejé. Cuando empezamos a tocar mucho en la semana empecé a perder locales y, para no terminar perdiendo todo, se los terminé dando a mis compañeros con los que empezamos laburando ahí por los 80.

¿Dónde hacías los trabajos?

Por Cabildo y Juramento. Me levantaba a las cuatro y media de la mañana, entraba a hacer el primer local a las cinco y media, que era una casa de cambio, y terminaba de laburar seis y media de la tarde. Eso en la mejor época. Estaba lleno de oro, tomaba taxi para ir a cualquier lado, me importaba un huevo.

¿Con el tiempo fuiste pudiendo vivir de la música?

No, de la música nunca.

¿Esta bien decir que Buenos Aires Negro es una banda de tango?

No. El tango ya me tiene las bolas llenas, el tango moderno ¿no? Que moderno no es, o sea que es antiguo pero hecho ahora. No, no siento nada de esta cosa careta. Y si no es careta es vanguardista, con un peso intelectual que a mi no me interesa para nada. Me siento más cerca del rock.

(próximamente la nota completa)

Para escuchar Buenos Aires Negro
http://www.myspace.com/buenosairesnegro

miércoles, 27 de agosto de 2008

Entrevista con Fernando Cabrera

El 2 de agosto del presente en Patologías Culturales (programa 188) tuvimos el privilegio de charlar telefónicamente con Fernando Cabrera, inmenso músico uruguayo. Aquí transcribimos gran parte de la entrevista.

Escuchando tus discos pareciese que la canción tuya tiene dos momentos: por un lado el de la composición y por otro lado el de los arreglos, algo a lo que se nota le das mucha importancia. ¿Es errada esa impresión o está bien?
Está bien. Es más, te diría que no sé si los arreglos son algo separado de la canción o forman parte de ella. Yo me imagino la canción, casi desde el momento de la composición, con una cantidad de elementos arreglísticos que le son consustanciales. Todo forma parte de ella, porque después en el resultado uno escucha todo junto. Para el oyente que no es muy especialista o que no está en la música, la impresión auditiva es una sola: la batería, la trompeta, el cantante, el chelo, el ritmo, todo junto recibe ¿no? Entonces para mi es todo un poco indisoluble. Y también te digo que yo tengo un costado arreglístico. A mi siempre me gustó la parte de los arreglos, porque incluso te diría que antes de dedicarme yo a la canción, cuando tenía 15 años, 16 o 17, no pensaba que iba a ser un cantante, lo que yo quería ser era un arreglador o un compositor de música instrumental. Me vino el asunto de las canciones un poquito después.

¿Cómo llega?
Por consejo de los amigos que escuchaban algunas de las canciones que yo hacía. Recuerdo muy claramente un colega fallecido ya, Jorge Lazaroff, compañero de estudios que me dijo –escuchando en un recreo canciones mías- “Fernando, dejate de embromar con la música instrumental, vos tenés que dedicarte a la canción”. Eso un poco me dio ánimo, esa breve frase de él me volcó en definitiva a lo que ha sido hasta ahora el centro de mi vida.

¿Te hizo descubrir un costado que no tenías del todo desarrollado o venías ya pensando en eso?
Lo tenía, pero más como el que canta canciones en un asado, una cosa así del interprete. Yo hacía canciones, pero no les daba importancia. En realidad yo cantaba canciones desde los 6 años, porque a esa edad yo empecé a ir a una profesora de guitarra en mi barrio, que, fijate vos, era argentina y se había radicado en Montevideo. Ella me enseñaba guitarra, solfeo y todo eso, pero también canciones. Estamos hablando del año 63 en adelante, en ese momento había un gran auge de la canción argentina de origen folclorístico (sic), y todas las canciones que yo canto desde esa edad en el colegio, en las fiestas de cumpleaños de la familia o en el barrio, eran canciones argentinas: de Atahualpa Yupanqui, de Los Chalchaleros, de Los Fronterizos, etc. Así me inicié.

¿Y cuando aparece la canción más ligada a lo que empezaste a desarrollar después?
Aparece a los 14 o 15 años. Ahí empecé a hacer yo mis primeras canciones propias. Algún día se ve que pensé “bueno, vengo cantando canciones de niño, porque no intentar hacer una yo ¿no?” Y ahí empecé.

¿Influenciado por músicos uruguayos?
Por muchos. Uruguayos, sin dudas, la generación anterior a la mía, que fue la pionera en crear la actual cancionística uruguaya; estoy hablando de Aníbal Sampayo, Osiris Rodríguez Castillos, Alfredo Zitarrosa, etc. También me influenciaron los argentinos que recién te nombraba –Yupanqui por ejemplo- pero también Brasil, Antonio Carlos Jobim, y un poquito después, por el 64, el mundo anglosajón y los Beatles principalmente, luego Dylan. O sea que a mi me ha gustado mucho la música de la Argentina, Brasil y Uruguay, y luego el mundo del rock y del pop.

¿Ya después entran los Rada, Mateo, el candombe...?
Exactamente, claro que sí.

Vos decías recién que el oyente recibe todo como un bloque a través del parlante de la radio. Sin embrago, ustedes los músicos están años –como es tu caso- tratando de encontrarle un sonido a la canción o un arreglo. ¿El tiempo que vos te tomás entre disco y disco últimame tiene que ver con eso, con la búsqueda de un sonido que lleva tiempo encontrar o con otra cuestión?
Con varias cosas. Una, eso que tu dijiste. Otra, la pérdida paulatina a lo largo de mi vida –y lo digo como una cosa afortunada- de la ansiedad, del apuro por editar o por hacer cosas. Otra, el aumento paralelo de la responsabilidad y del temor, y del miedo también, a no repetirse. Pero sobre todo la pérdida de la ansiedad. Yo cuando tenía 20 años o 25 no se porqué, quién me puso en la cabeza, creía que tenía sacar un disco por año o algo así. Hoy en día lo considero un horror. No creo que nadie sea capaz de hacer doce o quince canciones buenas por año, excepto Calamaro (risas). Entonces bajé el ritmo por eso ¿viste? Para tener más cuidado por el producto. ¿Quién me apura? ¿Quién me apura?

¿Y cómo manejás eso? Porque uno de afuera ve muchos músicos que se repiten y a su vez sabe que es algo en lo que no querrían caer jamás? ¿Es manejable?
Depende un poco de tu autocrítica y tu humildad, parámetros más bien psicológicos, no creerte que sos infalible, saber ver los defectos y las repeticiones. Yo le tengo mucho terror a la repetición, cosa que, por otra parte, es muy difícil de evitar, porque inevitablemente está el estilo y la personalidad, pero no me gusta repetirme. Incluso he intentado en mis discos –con suerte despareja- que las canciones individuales mayormente sean diferentes unas de otras, que es un poco la impronta de Los Beatles.

¿Entonces no vamos a esperar de vos un disco conceptual?
Y no. Salvo que digamos que lo conceptual pueda ser una especie de dispersión total. Pero mirá, mi próximo disco, que lo comienzo a preparar ahora, en breve, va a ser por primera vez en mi vida un disco sin temas míos. Va a ser una visita a todos los autores uruguayos anteriores a mi, hoy olvidados o desconocidos. Voy a hacer versiones libres mías de unos quince a dieciséis autores pioneros de la canción uruguaya. A eso le podríamos decir un disco conceptual de repente ¿no?

¿Son algunos de los autores que mencionaste antes?
Esos y varios más: Aníbal Sampayo, Osiris Rodríguez Castillos, los dos principales autores del repertorio de Los Olimareños que son Víctor Lima y Rubén Lena, Anselmo Grau, Daniel Viglietti, Rubén Rada, Eduardo Mateo, Alfredo Zitarrosa, Darnauchans y Marcos Velásquez. Seguramente me olvido de alguno, pero más o menos es ese plantel de gente. Algunos ya han fallecido, otros andan cerca de los 70 años, los más jóvenes de los que te nombré son gente de cerca de 60. Son los anteriores a mi, a mi generación.

Esa generación no ha sido muy conocida por el público argentino masivo. ¿A que pensás que se debe que, salvo excepciones, no se hayan conocido?
Para empezar, la Argentina es un país muy autosuficiente con su música y su arte en general, ustedes tienen una infinidad de músicos talentosísimos y los consumen con mucho cariño. Esa puede ser una explicación. Después, que el Uruguay es un país que tiene muy poca fuerza para sacar para afuera sus cosas. Así como tenemos poca fuerza para exportar otros productos, lo mismo pasa con la cultura y el arte, somos muy chiquitos, no tenemos plata ni industrias discográficas invirtiendo en nuestros países, no tenemos canales de televisión fuertes que se escuchan en otros países, al revés de lo que nos pasa con ustedes, entonces todo eso sumado hace que seamos un lugar un poco satelital o marginal en relación a la verdadera metrópoli de la región, que es Buenos Aires.

Hace un rato nosotros presentamos el disco nuevo de Pedro Aznar –Quebrado- que consta de dos partes: un disco donde hace temas propios y otra donde hace versiones de músicos que en su infancia, su adolescencia y su formación como músico lo influyeron mucho. Hay en eso un lazo afectivo que me parece que es parecido a lo que vos mencionabas recién con lo que estás por hacer ¿no?
Y claro. Pedro es un hombre que yo asemejo a Fito Páez o a Andrés Calamaro. Es gente que ha sido muy respetuosa y que ha investigado mucho su pasado musical, no es la clase de gente que piensa que todo comienza cuando ellos nacieron; establecen un puente con el pasado. Y Pedro es una persona muy formada que tiene mucha información sobre la música uruguaya y brasilera, del pasado argentino, de todo ¿no? Son los músicos que a mi más me gustan, no rompen sino que arman puentes.

Uno de los discos de Pedro lleva por título Cuerpo y alma e incluye una versión de ese tema y otra de Tunguelé, ambos de Eduardo Mateo. Y esto me lleva a preguntarte cómo tomás vos a los músicos que hacen versiones de temas tuyos, una de ellas Liliana Herrero.
¿Y cómo querés que lo tome? Lo que hace Liliana conmigo desde hace varios años es impresionante. Yo siempre digo –no en broma sino en serio- que le voy hacer un monumento a Liliana. Estoy juntando canillas de bronce y todo eso porque ella me ha hecho tanto bien y me ha beneficiado tanto. Y además el cariño personal que nos tenemos. Las versiones que hace de mis temas son formidables. Yo te voy a decir algo, capaz que esto para alguno de los oyentes suena un poco loco, es muy personal ¿no?: Yo considero que Liliana Herrero está haciendo una de las músicas más contemporáneas y modernas de la Argentina, así nomás te lo digo. Es casi vanguardia, a pesar de que trabaja –es evidente- con materiales relacionados con la música criolla y todo eso. Ahora, su enfoque es de lo más moderno que está pasando en Argentina.

Liliana es ejerce un modo de cantar pocas veces visto, desarma y vuelve a construir las canciones a su antojo. Ella se apropia de las canciones. Eso es lo que hace con El tiempo está después, esa canción tuya tan hermosa.
Exactamente. Ahora hizo otra en su último disco La casa de al lado.

Si, hace poco la fui a ver cuando presentó su disco Igual a mi corazón en el Coliseo, e hizo toda una referencia hacia tu persona muy afectiva. Se nota que te tiene mucho cariño y que le gusta mucho lo que hacés.
Si, nos tenemos mucho cariño. Nos conocemos hace mucho, yo conozco a su familia, ha sido muy generosa conmigo.

¿Y vos en qué momento estás de tu relación con Buenos Aires o con Argentina?
Estoy en un muy buen momento. Recibo cada vez que voy a Argentina caudales de halagos y de mimos. Pronto voy a ir, tengo una presentación en el ND Ateneo en el mes de Octubre y voy a ir a Maipú también, invitado por Cristóbal Repetto que canta repertorio de tangos de los años 20 y 30. Se organiza un festejo de su ciudad natal, Maipú, y me invitó.

En el último concierto tuyo en La Trastienda estuvo Fito Páez entre el público y quedo muy sorprendido cundo hiciste la versión de 11 y 6 .
Si, la estuve preparando bastante tiempo antes de ir y después ese día no me salió muy bien. Espero que Fito me haya comprendido. Creo que le gustó, por lo menos a mi no me dijo nada. Sé que ha hecho referencias muy halagadoras que me han dejado muy feliz. Aparte, después estuvo en Montevideo en el Teatro Solís y me invitó a cantar con él, hicimos una cosa muy linda. Es muy generoso Fito también conmigo.

Hace un rato escuchábamos el disco que vos hiciste con Eduardo Mateo en el Teatro del Notariado en 1987. Imagino que en la construcción de la canción Mateo también ha dejado una huella imborrable en vos ¿no?
Si, sin duda. Cuando yo era un chiquilín, tenía unos 14 o 15 años, Mateo ya era una leyenda acá, una leyenda no masiva, no popular, pero sí entre los entendidos, los músicos. Ya en esa época había demostrado una cantidad de cosas increíbles, luego siguió trabajando muchos años más. Ningún músico en Uruguay está libre de la influencia de Mateo. Yo incluso me animaría a decirte que hasta de sus letras aprendía algunas cosas, se habla más bien poco de la parte letrística de Mateo. Y después muchas cosas más: la libertad, el coraje de escaparle siempre a lo estándar, lo cual te hace la vida más difícil –por supuesto- porque tu música va a ser menos fácil de colocar, y no vas a ganar plata y no vas a ser famoso. Y bueno, él siempre fue así. En Uruguay eso es un impronta bastante general: escaparle a la moda, a lo repetido, y tratar de ser original. El siempre fue muy corajudo en ese aspecto. Y después están las cosas de Mateo que son imposibles de imitar y asimilar porque son su verdadero talento y su genialidad, hablo de su dominio rítmico, su swing, Esas cosas uno las puede admirar pero es difícil que las pueda copiar. Era un verdadero superdotado.

¿Fue una sola noche esa del Teatro del Notariado?
Una sola noche pero dos funciones, una atrás de la otra. Después seleccionamos las mejores versiones. Quedamos muertos.

¿A Gustavo Pena Casanova (El príncipe) lo conociste?
Si, lo conocí. Increíble. Acá en Uruguay queda mucha gente por descubrirlo, sigue siendo bastante marginal. Por suerte ahora –lamentablemente a raíz de su fallecimiento- han salido dos o tres discos de él con grabaciones en vivo y otras cosas. Pero siempre fue muy desconocido y lo sigue siendo. Era un personaje, si ustedes lo han escuchado qué les puedo decir yo. Un tipo valiente, original, mucho swing también, un caso parecido a Mateo, no porque se parezca la música sino la actitud. También un poco abandonado y con ciertas dificultades de relación social, hay que decirlo también, lo cual siempre te complica la vida porque andás cerca de la miseria y la pasas mal. Esa es la verdad. Pero tenía mucho coraje.

La música de él y de Mateo y de tantos otros está hecha para perdurar. Ya los ha trascendido.
Si, la música –entre otras cosas- es nuestro orgullo ¿no? Sentimos esa satisfacción de ser un país chiquito y con pocas posibilidades y tener tantos artistas originales. Eso pasa también en el teatro, en la pintura, en la poesía, en la narrativa. Es una linda cosa que tenemos aquí además de las playas y el fútbol, de vez en cuando.

¿Entonces el CD que se viene qué titulo tiene?
Se va a llamar Canciones Propias.

Qué lindo título, porque es lo que hablábamos hace un rato: apropiarse de las canciones.
Claro, lo que decíamos de Liliana.


miércoles, 20 de agosto de 2008

Oficio de cantor



Ayer por la tarde –noche asistí a una Clínica de composición de canciones que dictó Palo Pandolfo en Estudio Urbano (en la calle Curapaligüe al 500). Palo es de esos músicos que escucho desde muy joven y tanto sus músicas como sus letras (me interesa mucho su acercamiento a la canción popular últimamente) se me han presentado como algo muy cercano a la poesía. A mi me pasó con Palo lo que a Palo –supongo- le pasó con Spinetta: “Fue un gran disparador en mi”, dijo. Con sus altos y bajos a lo largo de tantos años de trayectoria, representa una búsqueda de la belleza y hasta diría una coherencia en la contradicción.

Llegué al lugar, entré al aula, busqué un asiento a lado de unas repisas en las que había discos y revistas amontonadas y esperé leyendo un número de Inrockuptibles que tiene al Indio Solari en la tapa. No recuerdo el título pero fue una de las tantas entrevistas que dio el año pasado cuando salió a la venta Porco Rex. Mientras el aula (muy onda universidad privada) se iba poblando yo leía a Solari tratando de explicar lo mucho que le cuesta concebir a Chabán como un asesino y a los integrantes de Callejeros como cómplices. Hablaba de una situación fortuita (creo que la palabra era esa, sino perdón) y estableció una comparación: lo que pasó en Cromañón es como una granada que pasa de mano en mano sin la traba de seguridad y en algún momento le explota a alguien. Me dejó pensando. En parte porque yo tampoco creo que sean asesinos, y en parte porque “fortuitamente” cayó esa revista en mis manos justo el día en que se inició el juicio por las 194 muertes. No fue un día cualquiera el de ayer.

De repente llegó Palo. Polera de lana color crema, sobretodo a cuadritos, la guitarra colgando del hombro y una botellita de agua en una de sus manos. Dijo que estaba nervioso, que el último mes, desde que aceptó dar la clínica, había estado pensando mucho en lo que iba a decir. Algo nervioso y todo, comenzó. “Hace 31 años que empecé a componer canciones. Fue en el 77, tenía 12 años”. Ese fue el punto de partida de un recorrido que atravesó su historia personal, porque Palo no lo dijo, pero estaba claro que para él hablar de cómo componer es hablar de su historia personal. Entonces contó que es “devoto” de Los Beatles, que las primeras cosas que escuchó fueron Hey Jude,
Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, la edición argentina de Revolver, y que en su casa había un bombo legüero que él tocaba encima de esos temas.

Estaba pensando en escribir “es posible que…” pero no, lo voy a decir directamente: Palo es un intuitivo. Hay un desarrollo de la intuición que lo determina musicalmente y que lo lleva como de la mano a lo largo de la charla. Palo se tienta y se va por las ramas con la misma pasión con que horas más tarde va a cantar Estaré, una canción de la época de Los Visitantes. La intuición hace que emprenda esos viajes discursivos que lo llevan en distintas direcciones y que vuelva como sin querer a lo que estaba diciendo y retome el hilo. El sabe emprender esos viajes y darles un sentido. Intuitivamente –entonces- yo fui anotando algunas cosas que él dijo. Hay de todo un poco. Son conceptos e ideas que elaboró sobre la canción y otras cuestiones.

“Yo cantaba para estar en la vereda de enfrente”.

“La composición se fue dando de manera intuitiva”

“Una cosa que me obsesiona es la clave rítmica. Yo no parto de la clave rítmica, sale una vez que tengo el tema”.

“Después de muchos años de componer y de volver a la guitarra criolla, me interesa complejizar la armonía. Pero esencialmente estoy parado en Zamba de mi esperanza, tónica-dominante-subdominante. La canción tiene que ser simple y cantábile”.

“Lo que realmente quería decir es que lo más importante y lo más difícil en la canción es la letra, eso lo vi claramente éste año”.

Paréntesis 1. Yo también tengo una gran debilidad por las letras de las canciones. Cuando Palo afirma que la canción debe ser “cantábile” quiere decir que se debe poder cantar, que cualquiera debiera poder cantarla. La canción popular debe dejar una huella en la primera escucha y uno tiene que poder recordarla y repetirla. Naranjo en flor es cantábile, a pesar de la complejidad. A desalambrar es cantábile. Ahora vuelvo.

“El punto es la letra, la música en mi se da como algo natural”.

“El rock blanco sólo se justifica si dice algo. En cambio lo afro tiene una cuestión espiritual, de ancestros”.

“La composición en la música popular es un arte de transmisión oral. Es escuchar, ver, llenarse de data. Yo hablo de data, absorbí y generé las herramientas para hacer canciones”.

“Las dos primeras canciones que escribí eran en inglés. Eso a mi me da mucha vergüenza”

“Yo guardo todo, soy muy obsesivo, no tiro nada. El hecho de componer es como empezar a dejar algo a mis hijos y a mis nietos”.

“Las letras se perfeccionan leyendo. Hay que leer mucho, es la mejor manera de expandirse”.

“Es obligatorio para un compositor de canciones estar ávido de lecturas”.

“La música con raíces es una voz que habla a través de los años”.

“Soy totalmente conciente de lo que estoy haciendo: música con raíces argentinas”.

“Mi sueño a futuro es hacer la gran Yupanqui: una persona y una guitarra. Eso es trascendente, lo simple por excelencia”.

Paréntesis 2. A lo largo de la charla Palo dijo que estudió mucho (música y canto), que leyó otro tanto y que escuchó mucha música, que es otra forma de estudiar. Eso se notó. Cuando hablaba de Los Beatles era porque los había estudiado (desmenuzó la letra de Lucy in the sky with diamonds, habló del surrealismo y dijo que esa música y esa letra le quemaron la cabeza), cuando recomendó escuchar Zamba del grillo por Atahualpa Yupanqui era porque sabía perfectamente lo que recomendaba, y cuando se refirió a Muchacha ojos de papel o a Canción para mi muerte como dos disparadores importantísimos (“de chico me di cuenta de que había algo ahí) es porque estaban escuchadas con gran dedicación. Por eso mismo cuando se le preguntó por Dylan prefirió no ir más allá de un “me gusta”, porque no lo tenía estudiado. Seguimos.

“Hace poco tuve una revelación. En el 80-81 empezó a haber militancia política dentro de la dictadura militar. Para mi generación, la militancia política es clave y por eso llegué a defender la música con raíces. Eso es militancia”.

“Entre el 84 y el 92 se dio mi integración a la vida laboral de Buenos Aires”.

“En la calle está la gran fuente de inspiración. Hay que ir siempre con una libretita porque si uno quiere hacer canciones hay que estar prevenido”.

“Aunque se tengan que romper el orto y tengan otros trabajos, nunca dejen de hacer música, porque uno no sabe qué puede pasar”.

“Yo hace mucho que entendí que el gran músico es el que utiliza la música para ser mejor persona”.

“Yo veo la música como un hecho dionisíaco”.

Paréntesis 3. Dice Palo: “La composición es una de los grandes momento de la vida”. Para esos momentos contó que tiene un ritual (¿criollo?). Desde hace un tiempo posee una casa en Paso del Rey y allí se guardó un altillo como su lugar por excelencia para componer. Hay dos caballetes y sobre ellos una puerta cubierta con un mantel boliviano, una vela, un vino, varios cuadernos y una técnica que implementa desde varios años a esta parte y que consiste en afinar la guitarra de oído, es decir, sin afinador.

En el momento en que contó eso sacó su guitarra del estuche y empezó a afinarla. Se guía por una armónica que está afinada en La. Sopla para obtener el Mi. Afina cuerda por cuerda y tarda un rato. A medida que va encontrando los tonos justos, juega y, casi sin querer, cuando ya tiene la guitarra afinada, encuentra una melodía que tranquilamente puede terminar siendo una canción. “Afino la guitarra y me afino yo. Y ocurre algo” resume. Más.

“Charly García, su vida, es la canción. El fue crítico cantábile de la vida social. Su obra es él mismo. Yo lo tomo y estoy con él en todo lo que hace. A mi me ofende que un plomo le pegue. Si sos plomo de él no le pegues, es una falta de respeto. Es la canción viva. El se cansó de cantarnos y de que seamos necios. El ejecutó la última canción en su cuerpo, es la canción final”.

“Lo que hace garcía es artaudiano: inmolación en vivo. Lo loco es que es Spinetta el que le rinde culto”.

El final no se correspondió con una clínica o un curso o un taller de composición. Palo vivió muchos años en Flores, que es donde nos encontrábamos. En cada historia o anécdota aparecía el perfume de Flores, ya sea que mencionase su casa de la infancia y de la adolescencia, la escuela, el secundario o sus primeros conciertos con una banda que se llamaba Sempiterno. Se notó que su regreso al barrio significó un bolsa de recuerdos cayéndole sobre la cabeza. Entonces propuso terminar cantando a unas cuadras de ahí, en una placita que se llama Misericordia, a la que Palo iba de adolescente.

Caminamos las 4 cuadras y llegamos a la plaza. Nos sentamos en unos bancos y Palo sacó de su bolso un Mistela y algo de pan para morfar. Empezamos a tocar y cantar y se sucedieron Bajan, Crisálida, Oficio de cantor, alguna más de su último disco, una zapada de diez minutos a cuatro guitarras y terminamos la noche cantado Estaré. Mientras cantábamos “Estaré / estaré / adonde salga el sol” yo recordaba la primera vez que escuché Maderita. Tenía unos 16 años y vivía en Bahía Blanca. Ayer estaba al lado del tipo que lo había compuesto, cantando temas de Spinetta y Los Visitantes –ambos parte de mi educación sentimental-. Me costó creerlo. Más que cantar junto a él, me costó creer que un tipo a los 43 años todavía tuviese el fuego interno intacto como para pelar una guitarra y cantar a los cuatro vientos como en su adolescencia, retorciéndose como siempre que canta una canción pero en el banquito de una plaza. Creo que es su forma de seguir en la vereda de enfrente.

viernes, 15 de agosto de 2008

Buenos Aires Negro


EL RESENTIDO
(H Estévez)

Los pobres duran pocos años
no es como en Belgrano
que no se puede caminar
de tanto viejo que hay.

En Soldati nadie llega a anciano
si no te mata el sida
o la bala policía
te lleva la jubilación.

Yo soy el resentido
porque soy la historia prohibida.

Yo soy la historia prohibida
que al periodismo lenguaraz
no le dejan contar
porque no le da divisas
a quién maneja nuestra identidad.

El que comentan las vecinas
y las señoras de buen hogar
sólo disparo la basura
que recojo de tu sociedad.

Mi abuela siempre lo dijo
nene: vos no sabés guardar.

Yo soy el resentido
soy la historia prohibida.

Yo no quiero ser “estón”
ni bobito de salón
cuido que no me gane la falopa
ni mis ganas de matar
y agradézcalo señora
me conformo con cantar.

Por ser la historia prohibida
de mi origen nacional
de mintieron en la escuela
de miente la televisión
no se llama democracia
vender la patria es traición.

Yo soy el resentido
soy la historia prohibida.

Hacen rap los negritos neoyorquinos
hacen blues los negritos un poquito más al sur
sueñan volver al África los negros rastas de Jamaica
y acá…
monitos imitadores y clubsillos de fans
acá en el último sur
les abrieron una sucursal
y yo…
que siempre fui de escupir el asado al patrón
les canto un tango
y muevo mis pies como me dicta el corazón
y no la radio
ni una multinacional
ni la televisión
ni la puta madre que los parió
les canto un tango.

Porque soy el resentido
soy la historia prohibida.


Este sábado charlamos con Hugo Peche Estévez, compositor y cantante de Buenos Aires Negro. Tienen un disco titulado Turra Vida y el próximo está en camino. En exclusiva, vamos a escuchar algunos de los temas grabados hasta el momento.

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Redescubrimos junto a Néstor Pichín los simples de bandas de los 60s y 70s que no llegaron al long play.

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Música, poesía y recomendaciones.